lunes, 3 de julio de 2023

CHIAPAS EL NUEVO SINALOA


 

A pesar de que el gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón, cuñado del aspirante presidencial, Adán Augusto López Hernández, ha presumido en sus redes sociales de que gobierna al segundo estado más seguro de todo el país gracias a sus medidas de seguridad, las evidencias demuestran lo contrario,  pues en realidad lo tiene metido  en una de las peores crisis de seguridad por la incursión del crimen organizado que sentó sus reales en esa entidad.

Ante un gobierno omiso, que pone oídos sordos a todo lo que pasa a su alrededor, por conveniencia, porque no le interesa, por acuerdos oscuros o por seguir la misma línea que se sigue a nivel nacional de “abrazos y no balazos” con los delincuentes, de que ya se acabó con el narco estado de la era de Felipe Calderón, cuando ahora se está peor que antes, al gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón ya se le descompuso su estado, al grado que especialistas en seguridad ha catalogado al estado de Chiapas, como el nuevo Sinaloa del sureste, y la comunidad de Chenalhó que se supone es el centro de operaciones de los grupos delincuenciales, ahora lo han bautizado como Chinaloa.

Desde hace varios años el estado de Chiapas se convirtió en el centro de Operación de varios grupos delincuenciales, que a sangre y fuego se han venido disputándose el territorio, ante la complacencia, indolencia, indiferencia, omisión o complicidad de las propias autoridades chiapanecas, encabezado por el gobernador Rutilio Escandón, quien lejos de ver la terrible realidad que ya se está viviendo y ordenar su combate para restablecer el orden constitucional, no ve, no escuchao se hacía tonto de lo que estaba pasando y por el contrario presumía que con la mesa de seguridad que integran todas las corporaciones policiacas y castrenses se había logrado bajar el índice delictivo, de tal manera que Chiapas se podía considerar el segundo estado más seguro del país, pero pronto la realidad le arrebataría al gobernador su bandera de que en materia de seguridad estaba dando resultados.

El pasado martes por la tarde, el estado de Chiapas y el país se cimbró, cuando un grupo armado, secuestró en las inmediaciones del municipio de Ocozocoautla en la carretera rumbo a Tuxtla Gutiérrez, a un grupo de trabajadores administrativos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de ese estado, para exigir la renuncia de tres funcionarios de esa dependencia presuntamente ligados a otro grupo delictivo y que habían secuestrado a una cantante, amiga del grupo secuestrador.

En redes sociales se difundió un video del momento en que un grupo de hombres encapuchados, con armas largas y chalecos antibalas, detuvo a un autobús de la Secretaría de Seguridad Pública y se llevó a 16 trabajadores de esa dependencia, por lo que las fuerzas armadas iniciaron un operativo por vía  aérea y terrestre para intentar localizar a los empleados administrativos secuestrados, sin que tuvieran éxito, mientras que la zozobra y el nerviosismo llevó a los familiares de los desaparecidos a realizar un plantón frente al inmueble policiaco, para exigir que los liberaran sanos y salvos, mientras el gobernador Rutilio Escandón guardaba sepulcral silencio.

Fueron momentos de verdadera tensión que se vivieron en Chiapas, pues lo que tanto negó el gobierno federal y estatal, quedo en evidencia, de que ahora no existe un “Narco Estado” como en los gobiernos anteriores, porque la diferencia es que ellos reprimieron a esos grupos delincuenciales a balazos y en este gobierno se ataca el origen de este mal con “abrazos y no balazos”, que según el gobierno de la Cuarta les está dando resultados, cuando es a la inversa, pues a diferencia de los anteriores gobiernos es en este donde los grupos delictivos se han diseminado dominando a mas estados; ahora se ha demostrado que el vecino estado, Chiapas,  también ya se contaminó con los grupos delictivos que dirimen sus diferencias a balazos, donde la ciudadanía, que es la que menos debería sufrir las consecuencia de esta atroz batalla, sale salpicada, sale perjudicada, pues han puesto a los muertos, por la indolencia y cerrazón del gobierno federal que se niega a actuar para acotar a esos grupos delictivos que cada día que pasa van ensanchando su radio de acción en  diversas estados del país, es como si esa indolencia fuera un pacto no escrito entre el gobierno y los delincuentes para actuar libremente por todo el país, porque a pesar de que se acusa incesantemente al ex-presidente Felipe Calderón de haber iniciado una guerra sin cuartel en contra de los carteles de la droga, lo que originó cientos de muertes, es en este gobierno de la Cuarta Transformación que ofrece “abrazos, no balazos”, que se supone que no hay guerra, es cuando menos muertes dolosas debería de haber, pero resulta que no es así, porque sin guerra, porque sin combatir a la delincuencia, con un Estado Mexicano caído de brazos en defensa de la ciudadanía, como si existiera un pacto secreto entre el gobierno y los grupos delincuenciales,  es cuando la cifra de asesinatos dolosos en  todo el país hasta el día de hoy, ha crecido en forma alarmante, ha rebasado en mucho a las muertes de la época de la guerra contra el narco de Felipe Calderón, y usted se preguntará ¿porque está pasando esto?, ¿porque hay más muertes violentas ahora en el gobierno de AMLO, que ofrece abrazos, no balazos, que en la etapa de guerra de Calderón?, simple y sencillamente porque los muertos los pone la población ante la incursión de los grupos delincuenciales que no son combatidos por las fuerzas armadas del Estado Mexicano, por eso han ensanchado su territorio por todo el país, mientras el presidente de la República, de forma vil se jacta de que se acabó con el “Narco Estado” que había en la época de Felipe Calderón, cuando es en este gobierno que esos grupos delincuenciales caminan por todo el país, como Pedro por su casa, y hasta conviven con las fuerzas armadas que están maniatados por el presidente de la República.

Como decir que se acabó con el “Narco Estado”, cuando en Michoacán, el ex-líder de los autodefensas de la población de la Ruana, Hipólito Mora, fue asesinado durante una balacera que duró una hora, y a pesar que el Ejército y la Guardia Nacional tienen su base de operación en ese poblado, casualmente ese día no se encontraban en el lugar, habían salido como si supieran lo que iba a pasar, y era preferible no entrometerse con los delincuentes, a quien el occiso en repetidas ocasiones había denunciado con pelos y señales, quienes eran, y que lo querían asesinar. 

La burla del presidente de la República, respecto al caso de los trabajadores secuestrados en Chiapas por un grupo delincuencial, al llamarlos a que dejaran en libertad a los secuestrados o los iba acusar con su papa y sus abuelitos, no tiene nombre, mientras los familiares de los secuestrados vivían momentos de tensión pues temían por sus vidas, pues los secuestradores habían dado un plazo a las autoridades para cesar a los funcionarios de Seguridad Pública Francisco Javier Orantes Abadía, subsecretario de Seguridad Pública del estado; Marco Antonio Burguete Ramos, director de la Policía Estatal Preventiva y Roberto YahirHernández Terán, director de la Policía Estatal Fronteriza, presuntamente ligados a otro grupo delincuencial  o comenzarían a ejecutar a los trabajadores, a cualquiera le pondría los pelos de punta, menos al presidente de la República  que se mofó en trasmisión nacional de los secuestradores.

Y vaya que les salió barato al gobierno federal y estatal, el secuestro de los dieciséis trabajadores de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, pues pese al despliegue de las fuerzas armadas, no pudieron ubicar el lugar donde mantenían a los secuestrados, quienes finalmente fueron liberados sanos  y salvos por sus secuestrados, que por alguna razón desconocida, hay quienes argumentan que lograron un acuerdo extra-legal con el gobierno estatal, tomaron la decisión de no ejecutar a los detenidos, sino dejarlos en libertad.

Este incidente demuestra la cruda realidad que se está viviendo en el país donde el presidente al vivir como Alicia en el país de la maravilla,  niega que exista un “Narco Estado”, como en el gobierno de Calderón, pues el gobierno de la Cuarta no pacta con criminales, cuando se está viendo cual es la cruda realidad, el gobierno de la Cuarta no pacta, sino que convive con la alta delincuencia del país, que le es útil para retener el poder presidencial en 2024,  porque el presidente se ha dado cuenta que sus números no cuadran, y que no es cierto que desde ahora Morena tenga ganada la presidencia de la República, pues de los 30 millones de mexicanos que votaron en 2018 por López Obrador, cuando menos quince millones de votantes que han perdido la esperanza en este gobierno que ha resultado más peor que los anteriores, porque la corrupción sigue galopante, ganando terreno en vez de disminuir, han decidido darle la espalda al presidente y no volver a votar por Morena, lo que los colocada en una posición crítica, de tal manera que una fractura interna con la elección del candidato presidencial, sería la puntilla para que la oposición que representa el frente pueda obtener la victoria y con ello la transformación se convertiría en flor de un sexenio.

No hay “Narco Estado”, dice el presidente, entonces Chiapas donde gobierna Rutilio que es el cuñado de la corcholata presidencial, Adán Augusto López, ¿que representa en este momento?, ahí los carteles de la droga se han asentado, disputándose el territorio, bajo la complacencia del gobierno estatal, y aun así, insisten en que no hay “Narco Estado”, solo un miope, o un coludido no ve lo que está pasando.

                                                  OJITOS       

En Tabasco, hay quienes le siguen apostando a que Adán Augusto López Hernández será el candidato presidencial de Morena, porque a pesar de que sigue abajo en las encuestas que hasta Fernández Noroña ya le empató el tercer lugar, aseguran que el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, que ha dicho que es su “hermano” lo impondrá, porque sabe sus mañas, y sabe cómoconvencer a las otras corcholatas de que Adán debe ser la continuidad de su gobierno, eso es lo que dicen los seguidores del ex-gobernador, pero todo indica que la correlación política ha cambiado, por alguna causa, o por alguna razón

Si bien Adán Augusto López sigue gozando de una buena relación con López Obrador, políticamente algo cambió en el peje que decidió descobijarlo, que decidió dejarlo sin paracaídas o red de contención, por lo que ha venido en caída libre, pues está realizando eventos son muy pobres que no ha podido levantar su imagen, y en las últimas encuestas aparece empatado con Noroña en el tercer lugar lo que indica que su barco está haciendo agua.

Ensoberbecido de poder, adán Augusto López creyó qué así como lo hizo en Tabasco, que el presidente de la República lo dejo que impusiera como gobernador interino a uno de sus incondicionales, el capitán Merino, creyó que igualmente podría hacer lo mismo en Gobernación donde dejaría a un incondicional, pero no supo medir al presidente de la República, pues éste sin proferir una sola palabra, le asentó una estocada a López Hernández al dejar Luisa María Alcalde como titular de la Secretaría de Gobernación, con quien esta  enemistada y que mostró sus preferencias por Claudia Sheinbaum, y lo que tenía que pasar, pasó, todo los incondicionales de Adán Augusto fueron despedidos, renunciados, corridos de la Secretaría de Gobernación, hubo una limpia general para demostrar quien tiene el poder, y para no variar, para acabarla de amolar la sombra de Andreíta le ha pegado de lleno al ex-secretario de Gobernación, que ya se vio metió los genitales en la nómina gubernamental al complacer a la dama en todos sus caprichos, a la que llenó de lujos con dinero oficial, le dio una camioneta blindada, le consiguió aviones privados para que viajara con su familia y hasta participación activa tenia en su campaña, era la mandamás, aunque ahora por el golpeteo Adán se vio obligado a sacarla de su staff, pero el daño está hecho. A todo esto ¿qué dirá doña Dea Estrada, que le ha perdonado otras infidelidades a su esposo?, se aguantará otra vergüenza a como se aguantó lo de Betty?, por solo citar un caso. Ahí queda de tarea.

 

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