Jacinto López Cruz
Jaclop62@hotmail.com
El pasado diecisiete de abril se cumplieron dos meses, desde aquel fatídico día en que la joven estudiante de derecho de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), Ximena Esther González Jerónimo, perdiera la vida, no porque se haya tirando de la azotea de un inmueble de la División Académica de Ciencias Sociales y Humanidades, sino porque fue violada y asesinada por tres endemoniados estudiantes, fechoría que desde la rectoría se quiere ocultar con la evidente complicidad de la Fiscalía General de Justicia del Estado.
Desde el día 12 de febrero cuando aparentemente la joven se tiró de la azotea de un edificio de la DACSyH, el rector de la UJAT, Guillermo Narváez Osorio,
se dio a la tarea de informar que se trataba de un accidente, cuando hay indicios fehacientes de que estaba enterado de que lo que pasó, que se cometió una violación y un asesinato por parte de tres estudiantes, pero como de trata de hijos de personas pudientes y supuestamente para evitar el desprestigio de la Universidad, decidió ocultar todas las pruebas que tuvo en sus manos, por lo que el propio Fiscal General del Estado, Oscar Tonatiuh Vázquez Landeros, en vez de procurar la impartición de justicia, también decidió apoyar al rector, por lo que todo el proceso se sesgó, lo que hasta hoy los tiene entrampados, pues no hay un solo avance en las investigaciones, cayendo por el suelo el compromiso público de que casi tenía resuelto este hecho de sangre.
El lunes dos de marzo el gobernador Javier May, en su mañanera, sin duda con toda la información que le proporcionó el fiscal general, Oscar Tonatiuh Vázquez, que se supone es una fuente oficial confiable, aseguró que en unos cuantos días se resolvería el caso de la estudiante Ximena Esther, pues las investigaciones sobre su deceso iban muy avanzados, dando a entender que se trataba de un caso de violencia familiar: “se esta llevando a cabo toda una línea de investigación, se tienen ya elementos suficientes y en los próximos días vamos a actuar…….. nosotros tenemos que estar pendientes de nuestros hijos, no podemos delegar una responsabilidad al ámbito educativo, porque los valores se construyen en la casa”, expresó ese día el gobernador, pero todo apunta a que el mismo jefe del Ejecutivo fue engañado por el propio fiscal, porque la teoría de violencia familiar se cayó, se entrampó, a raíz de la denuncia pública que realizamos con pruebas recabadas, con testimonios, de que la estudiante no se suicidó, sino que fue asesinada por tres desalmados estudiantes que antes la violaron, y que la teoría de la violencia familiar, por un asunto de alerta Amber que en 2011 se había emitido por el extravío de la estudiante, fue la coartada que desde la UJAT manejó el rector, y esa misma teoría decidió seguir el fiscal, cuando ordenó abrir la Carpeta de Investigación en la Fiscalía de Género por violencia familiar, la cual pronto se les cayo y veamos porque.
Nuevas pruebas que salen a relucir, muestran que la joven Ximena que ingreso al hospital Rovirosa a donde fue trasladada después que supuestamente se lanzó desde la azotea de un edificio de la DACSyH para su atención médica, se le detectó un presunto acto de violación.
Entre las hojas de notificación de ingreso médico que se le realizó a la extinta Ximena en el hospital Rovirosa, el punto número tres dice: “se reporta lesión en”: menor de edad con un cuadrito, adulto de tercera edad con otro cuadrito, y muerte materna con su cuadrito, que no fueron rellenados, y mas abajo dice: “relacionado con”: Violencia familiar con su cuadrito, abuso sexual y su cuadrito, violación y su cuadrito, y síndrome del niño maltratado con su cuadrito, llama la atención que tanto el cuadro de abuso sexual, como de violación tiene una equis, fue tachado, lo que indica que desde que la joven ingreso el hospital ya se tenía indicios que se había cometido violencia en su contra, por lo que la Fiscalía General del Estado debió tomar esos indicios como punta de partida para averiguar su muerte, independientemente de que se dijera que la joven se tiró del edificio, pero por órdenes del Fiscal General la Fiscalía de Género abrió la Carpeta de Investigación CI-FGEN-220/2026 por violencia de género y se procedió a investigar al padre de la joven por un supuesto abandonó familiar, por lo que incluso fue sometido a un estudio sicológico obligado por la fiscal que llevaba el caso, que le hizo firmar un documento donde asentaba que la fiscalía no lo estaba obligando a realizarse ese examen, todo lo que se intentó realizar para incriminar al padre se vino abajo, mientras la versión de que por una supuesta separación de los padres, que lo daban como un hecho de momento cuando eso pasó hace diez años, era alentado desde la rectoría por medio de su jefatura de prensa.
¿Por qué el Fiscal General ordenó abrir una carpeta de violencia de género, teniendo indicios de lo que había pasado, acaso pretendía prefabricar un culpable para salvar al rector?, y ¿por qué para salvarlo?, porque no hay dudas de que Guillermo Narváez se enteró de primera mano de lo que pasó en las instalaciones universitarias, y suponiendo sin conceder que no lo supiera, debió enterarse de primera mano por el doctor de la UJAT que permanentemente estuvo en el Rovirosa dándole seguimiento el asunto, quien tuvo en sus manos el expediente donde estaba asentado la presunción de violencia en contra de la extinta Ximena.
El mismo lunes dos de marzo, el Ojo Visor, que en todo está, con los indicios que había recabado dio a conocer públicamente que no se trató de un suicidio de la joven al lanzarse al vacío desde un edificio de la DACSyH, sino que la jovencita había sido violada, ahora se sabe que fue en el edificio “C “ que está al fondo de la división, que habían participado tres, quienes decidieron asesinarla para que no los denunciara.
En una columna posterior, gracias a nuevos datos recabados, dimos a conocer que no fueron tres los participantes sino que en el salón de clases donde se cometió el incalificable delito habían participado cinco personas, cuatro alumnos y un maestro, cuyo nombre daremos a conocer más abajo, quien fue amenazado con una pistola por uno de los violadores para que no se moviera del lugar y advertido de que si abría la boca su esposa y su hija que son conocidos por este sujeto serían asesinadas, mientras que el otro estudiante que se arrepintió de participar al pretender ayudar a la extinta le fue puesta la pistola en la cabeza, y amenazado de que sería asesinado él o sus padres y comentaba algo.
También se sabe que inmediatamente de que sucedieron los hechos, el rector llegó personalmente a la división donde decomisó la pistola y el celular donde se grabaron cometiendo el delito, que son pruebas fehacientes de lo que ahí pasó, por lo que Guillermo Narváez está consiente de lo que sucedió, lo cual en publico niega sistemáticamente de que no sabe nada, pero seguramente su conciencia si es que lo tiene no lo deja dormir en paz, mientras no se esclarezca a fondo esta violación y asesinato de la joven Ximena.
Ante las publicaciones que se han dado a conocer en torno al caso, el Fiscal General Oscar Tonatiuh Landero, se vio obligado a ordenar a la Fiscalía de Feminicidio abriera la Carpeta de Investigación CI-FEM-7/2026, dejando a un lado la otra Carpeta de violencia de género, con lo que prácticamente la Fiscalía está reconociendo que la muerte de la estudiante no fue un accidente, a como dice el rector, sino que se cometió un brutal asesinato y violación en contra de la extinta Ximena, pero están en pañales las investigaciones, están en cero, no tienen indicios de quienes fueron los violadores y asesinos, cuando deberían enfocarse a exigirle al rector, a quien ya no deben proteger, las pruebas que recogió, como es la pistola y el celular que probablemente ya desapareció y que lo convierte en presunto cómplice de un asesinato cometido en las propias instalaciones universitarias.
Una de las pruebas de que el fiscal se ha dedicado a proteger al rector, es que desde la fiscalía de Feminicidio se ha amenazado veladamente a Salvador el padre de la joven estudiante asesinada a que baje las publicaciones que ha venido realizando en redes sociales porque eso no solamente entorpece las supuestas investigaciones que está realizando la fiscalía, sino que también daña el prestigio a la Universidad, ¿qué le debe el Fiscal General al rector Narváez que se ha dedicado a protegerlo, intentando sesgar la investigación?. Hay quienes admiten que si no fuera por las publicaciones que hemos realizado, el padre de Ximena estuviera preso, acusado de violencia familiar, y no se sabría lo que realmente pasó en la División Académica de Ciencias Sociales y Humanidades de la UJAT, ahora se sabe que Ximena fue violada y asesinada por tres estudiantes, cuyos nombres aun no se conoce pero pronto estaremos en condiciones de darlos a conocer públicamente.
Ahora ya se sabe públicamente, no se trató de un delito de violencia familiar a como la Fiscalía quiso manejar en el primer momento, sino de un delito de feminicidio con todas las agravantes de la ley, que tiene que ser investigado hasta sus últimas consecuencias, caiga quien caiga, y esto es delicado, porque el Fiscal Tonatiuh ya no es un funcionario confiable ni para el gobernador que confiado en la información que le proporcionó dio una versión de los hechos, que con el paso de los días se ha desvanecido, porque no se ha resuelto como violencia familiar, porque ya se encuadró como feminicidio, fue un crimen y no un accidente o incidente a como manejo la jefatura de prensa de la UJAT.
Por lo pronto hay un nuevo dato, un nombre a salido a relucir, el del maestro que presuntamente presencio este hecho grotesco de sangre, que guarda un hermético silencio, pues su esposa y su hija corren peligro de ser asesinadas por las amenazadas de uno de los estudiantes violadores, y porque que además no se sabe si por instrucciones del rector, pero el maestro es vigilado discretamente para saber o conocer con quienes habla.
De acuerdo a la información que hemos venido recabando para armar este rompecabezas sobre la muerte de Ximena, un nombre sale a relucir, se trata del sociólogo Sebastián Rodríguez, quien le impartía a la extinta la materia “técnicas didácticas del derecho”, precisamente en el edificio “C” donde se cometió el incalificable delito.
Ese jueves trágico de que supuestamente Ximena se tiró de la azotea del edificio, el maestro Sebastián le impartió clases, a ella y su grupo en el edificio “C” y presumiblemente fue este maestro el que fue obligado al ser amenazado con una pistola en la cabeza a quedarse dentro del salón de clases para presenciar el incalificable delito, por lo que fue advertido de que si abría la boca su familia sería asesinado.
Como Sebastián es sociólogo al momento de los hechos trágicos, fue relacionado de que Ximena Esther era alumna de sociología, porque en este momento tuvo clases con él, y la evidencia es que la jefatura de prensa que dio a conocer ese día, asentó que se había presentado un incidente de una alumna de sociología, cuando en realidad ella era de la carrera de derecho.
Hasta donde se sabe este maestro es vigilado a prudente distancia, no se sabe porque causas, porque razón, y quien o quienes ordenaron que se le mantenga vigilancia discreta para saber con quienes platica, lo que hace presumible que sea él a quien obligaron a presenciar el dantesco acto de violación, y que por salvaguardar su trabajo, su vida y la vida de su familia haya decidido guardar sepulcral silencio, sobre todo porque conoce a los que participaron, pues probablemente les daba clases, pero además el rector que actúa en forma drástica, ya lo debe haber amenazado con cesarlo o iniciarle un proceso penal, aunque sea inventado, con tal de que no hable.
En la medida que avanzamos en nuestras investigaciones periodísticas, creemos que el asesinato de Ximena no quedará impune, que el fiscal se puede reivindicar llevando a la cárcel a los que segaron la vida de la joven estudiante como es la exigencia de su padre, exigencia a la que se ha sumado la mamá, que también tiene dudas sobre la muerte de su hija.
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