lunes, 18 de febrero de 2013

REBELION SOCIAL.- 15 Febrero 2013


Jacinto López Cruz
ojovisor.jlc@gmail.com
jaclop62@hotmail.com

En las últimas semanas, los hechos violentos perpetrados en el municipio de Cárdenas tiran por la borda el alegre anuncio del secretario de Seguridad Pública estatal, Audomaro Martínez Zapata y del procurador de Justicia, Fernando Valenzuela Pernas,  de que los índices delictivos se han abatido en el primer mes hasta en un 50 por ciento, lo que muestra y demuestra que no tienen la real percepción de lo que está pasando en la entidad en materia de seguridad, por lo que urge que se pongan a trabajar a marchas forzadas para que sepan dónde están parados .

La conformación de un grupo de defensa social en la colonia Los Cañales del municipio de Cárdenas, cansados de la delincuencia, demuestra que las autoridades de los tres órdenes de gobierno no están haciendo su trabajo correctamente o solo lo están haciendo a medias, por lo que la ciudadanía al encontrarse a merced de ese flagelo, decidió organizarse, aunque aquí sin armamentos como ya está pasando en Oaxaca, para defender su patrimonio familiar que tanto trabajo les ha costado construir como para que en un abrir y cerrar de ojos lo pierdan todo.
Desde hace un buen tiempo la paz y la tranquilidad se ha perdido en los municipios de Cárdenas y Huimanguillo por los constantes hechos violentos que se han venido suscitando, los cuales han sido divulgados en los medios de comunicación estatal, pero parece que eso todavía no lo entienden, las nuevas autoridades,  quienes tienen en sus manos la alta responsabilidad de coordinar todo el asunto de seguridad para implementar un mejor esquema de vigilancia que logre que se recobre la tranquilidad, porque una cosa es lo que se dice públicamente y otra cosa es lo que se está haciendo, ya que por aparentes  discrepancias políticas del pasado,  se está soslayando la gravedad del asunto que puede resultar contraproducente: recuerden que problema que se soslaya, estalla, y la población cardenense está llegando al paroxismo y eso hay que evitarlo.
A raíz del recrudecimiento de la violencia en el municipio de Cárdenas, el Procurador de Justicia, Fernando Valenzuela Pernas, originario precisamente de ese lugar, anunció en días pasados que se realizarían operativos en conjunto con las diferentes corporaciones policiacas, que se incrementarían los rondines, los patrullajes y se cubriría la vigilancia de todas las salidas de la ciudad, incluso por las noches,  para bajar el índice delictivo, pero eso causó extrañeza en los círculos cercanos a la presidencia municipal, debido a que no existía ni una llamada de por medio al edil, Avenamar Pérez Acosta,  para entablar una mejor coordinación o para darle a conocer cuál era la estrategia en materia de seguridad que se implementaría,  para comenzar  bajar los índices delictivos en todos sus niveles, porque la policía municipal, con un arsenal viejo y con patrullas deterioradas hacia todo su esfuerzo para cumplirle a la población, pero era necesario la plena coordinación de los tres órdenes de gobierno para realizar un trabajo eficaz y devolver en el corto tiempo la tranquilidad que se ha perdido en la cabecera municipal a consecuencia de esa alta delincuencia.
En el aire está presente el desaire realizado al presidente municipal, para consensuar el nombramiento del rector de la Universidad Popular de la Chontalpa, pues siendo Avenamar Pérez Acosta integrante de la Junta de Gobierno, como primera autoridad del municipio ni siquiera recibió el llamado por cortesía del secretario de Educación, Rodolfo Lara Lagunas para correrle el trámite de la decisión que ya se sabía tomado o que más bien tomó  Eugenio Amat de la Fuente, Ñito Amat para sus conocidos, pues en Cárdenas es de sobra conocido que éste impuso al nuevo rector. Nadie le consulto, nadie le pidió su opinión respecto al nuevo rector, lo ignoraron cuando por su envestidura y porque pertenece a la Junta de Gobierno era obligado pedirle su punto de vista o su anuencia para tomar una decisión; una brutal falta de tacto político
Este hecho estuvo a punto de provocar un desaguisado, pues el edil Avenamar Pérez Acosta, iba a mostrar su inconformidad al no ser tomado en cuenta en el nombramiento del rector como integrante de la Junta de Gobierno de la UPCH, como también estaba decido a no acudir al ungimiento, pero prevaleció la cordura de su parte, y aun, cuando en el fondo estaba molesto, acudió a la toma de protesta del rector.
Como está presente el antecedente de la rectoría, y ante el anuncio del Procurador de Justicia  de que se redoblaría la vigilancia policiaca coordinada en la cabecera municipal, volvió a causar extrañeza, que tampoco ha sido tomado en cuenta el presidente municipal para arrancar con dichos operativos, pues todo parece indicar que la policía municipal está sola batallando sola, aunque también es claro, solo se están dedicando a la prevención del delito, o sea delitos menores, pero ante la alta delincuencia, como competencia de las autoridades federales o estatales, solamente han coadyuvado, estando en el lugar de los hechos, sin estorbar, pero hasta ahí nada más.
Bajo estas circunstancias que se está presentando, es fácil suponer que el problema político suscitado meses atrás entre el Procurador de Justicia, Fernando Valenzuela Pernas, y el presidente municipal Avenamar Pérez Acosta, cuando ambos buscaban la candidatura a la presidencia municipal, tiene trompo vivo y que esto repercutirá en materia de seguridad, pero que culpa tiene la población cardenense de ese enfrentamiento soterrado, cuando lo que exigen es que se haga lo que se tenga que hacer en materia de seguridad, para que se recobre la calma que desde la anterior administración municipal priista se perdió, porque tampoco tuvieron la capacidad de respuesta para dar resultados.
Como se recordará,  durante el pasado proceso interno del Partido de la Revolución Democrática que se realizó el año pasado para elegir candidato a la presidencia municipal, participaron Fernando Valenzuela Pernas y Avenamar Pérez, entre otros, lo que crispó el ambiente político, pues mientras Pernas se acogía al manto protector de quien ya había sido designado candidato a la gubernatura, el ahora gobernador Núñez, los perredistas, aun los que mantenían viejos vicios, lograron unificarse para impedir que Valenzuela Pernas fue el candidato, apoyando a Avenamar Pérez Acosta, y ese enfrentamiento no se ha diluido entre ambos, pese a que ahora son autoridades, de tal suerte que si persisten en ese enfrentamiento político, la peor parte lo llevará la población cardenense, que exige de sus autoridades acciones rápidas y concretar para contener a la delincuencia.
A pesar del anuncio del Procurador de Justicia, Fernando Valenzuela,  de intensificar los patrullajes entre las diferentes corporaciones (todas coordinadas)  en el municipio de Cárdenas, es preocupante que esto no se vea, no se sienta,  con las repercusiones propias en materia de seguridad,  lo que ha encendido los focos rojos en la presidencia municipal, de que pueda tratarse de un ardid publicitario, solo el anunció, pero que en los hechos no está funcionando, para dejar que crezca el caos, la anarquía, el desorden, para aparentar que existe una total  ingobernabilidad municipal, ante los constantes hechos violentos que se están presentando casi a diario, y políticamente se pueda actuar para relevar  al presidente municipal, Avenamar Pérez Acosta, lo cual traería un grave costo, no solamente político sino social, por lo que tienen que medirle el agua a los camotes.
La aparición de un grupo de defensa social en Cárdenas, es una muestra de que las cosas no están bien, de que al arranque de esta nueva administración estatal y quizás como producto del brutal desaseo administrativo que dejó el anterior gobierno, no se le ha puesto todo el enfoque necesario a este grave problema,  que se tiene que atender en forma prioritaria, y en esto se tiene que desterrar pleitos políticos, por lo que el procurador y el presidente municipal están obligados a dejar sus diferencias políticas, porque están obligados a dar resultados a la población.
Ojitos
Los malos ejemplos cunden, primero en Macuspana, el alcalde Valerio ordenó agredir al reportero Roberto Canseco, porque le publicó sus verdades, quien ya lo demando por la vía penal y ante la Comisión estatal y nacional de los Derechos Humanos, y aquí en el Congreso del estado, el pasado 7 de febrero el dirigente estatal del SUTSET,  Rene Ovando y un grupo de guaruras agredieron al reportero Carlos Hernández Chablé, además de que directamente el sedicente líder lo amenazó de muerte, por las publicaciones que ha realizado en su contra, donde lo desnuda en todos sus actos de corrupción al frente de la organización sindical.

Carlos Hernández le publicó al “líder” del SUTSET, que en diciembre su hija se dio vida de reina en Canadá, pues la mandó a viajar con todos los gastos pagados, recursos económicos que no sacó de su bolsa sino de las cuotas de los trabajadores, como también denunció que Rene Ovando metió las manos en la recategorización de cerca de 500 personas en el sector salud, también en diciembre, justo cuando se colapsaba el sistema de salud en el estado, pero eso no le interesó, ya que de manera indolente puso por delante sus intereses, porque en dichas recategorizaciones hubo dinero de por medio. Ojalá que la demanda penal de Carlos no duerma el sueño de los justos en la Procuraduría. Va mi solidaridad para Carlos, que haya cárcel para los golpeadores.

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