OJO VISOR
Jacinto López Cruz
Jaclop62@hotmail.com
Desde hace ocho años en que falleció la prefecta del turno vespertino de la Escuela Secundaria Federal “Rómulo Hernández García”, Nancy Jacqueline Arias Narváez, sus familiares, entre estos su hermano Emanuel Mayitza Arias Narváez, su madre Aurora Narváez (ya fallecida), y Liliana Vanesa Arriate Narváez (media hermana) con quienes no mantenía una buena relación, se ha dedicado han realizar campañas difamatorias y calumniosas a través de las redes sociales, medios de comunicación, y ahora asesorada por una funcionaria
pública del gobierno estatal, pretendiendo establecer una falsa teoría, al acusar públicamente al profesor Esmelin Chablé de la Cruz, quien se encuentra preso, de haber cometido el delito de feminicidio presuntamente al asesinar a su esposa (Nancy), cuando los testimonios fundamentales, asentados en el juicio que lleva el juez de control de la causa, que son las hijas de este matrimonio, menores de edad cuando sucedió este hecho, dejaron en claro que su mamá sufrió un accidente y es un infundió que quieran culpar a su padre de haberla asesinado.
Este es un asunto difícil de digerir, porque mientras los familiares de la extinta Nancy, han realizado toda una campaña publicitaria, tanto en las redes sociales, como en los medios de comunicación, divulgando una falsa versión de como ocurrió esta muerte, incluso realizando marchas y plantones públicos ante el Tribunal Superior de Justicia, con la perversa intensión de enjuiciar, de generar una condena pública anticipada de ser un feminicida, pretendiendo influir en la decisión de las autoridades judiciales para que Esmelin sea condenado por ese delito, a pesar de que jurídicamente no ha podido probar nada, pues los testimonios de las dos hijas de la pareja, que son testigos cruciales de lo que sucedió, narraron ante el juez de oralidad, lo que ellas presenciaron, lo que ellas vieron y vivieron, no de oídas, sino porque presenciaron lo que pasó en su hogar, con su madre, lo cual está asentado en el expediente penal, a cuyas copias tuvo acceso el Ojo Visor, que en todo está, y en donde las niñas declaran que su padre no es ningún asesino, que a ellas les consta que su padre no estaba en casa, cuando se supone que falleció su madre.
La familia Chablé de la Cruz, y Chablé Arias, durante ocho años han sido objetos de difamaciones, calumnias, insultos, improperios de la familia de la difunta Nancy, enlodando el nombre y el prestigio del difunto padre de esa familia, el maestro Manlio Chable, formador de generaciones de alumnos de la secundaria y la preparatoria de Macuspana, siempre confiando en la justicia, pues les queda claro que Esmelin es inocente del delito de feminicidio, decidieron hablar, pero con las copias de los documentos oficiales a la mano, para dar a conocer cuál es el estado que guarda el juicio, que de apegarse a los ordenamientos legales, en el juicio de enjuiciamiento Esmelin estaría recobrando su libertad porque no hay pruebas convincentes en su contra, y es por esa razón, la parte contraria, sabe que va a recobrar su libertad por falta de pruebas, ahora el apoyo de la directora del Instituto Estatal de las Mujeres, Claudia Magaña, quien indebidamente está usando al instituto para influir sobre decisiones judiciales, apartándose de sus funciones, se encuentra abanderando a ese grupo de colectivos de no más de 12 personas que son familiares de la difunta Nancy, que son las mismas que se han encargado de sabotear y acudir a todas y cada una de las audiencias que se han desahogado dentro de la etapa de juicio y que incluso con lonas y plantones en las escaleras del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Tabasco han acudido en distintas ocasiones para ser mediático este asunto e influir sobre la decisión judicial, como acaba de suceder, pues habiendo programado el juez la audiencia final de sentencia para el 23 de junio, extrañamente decidió cambiar la fecha para hoy lunes 15 de junio, con lo que se demuestra que por encima del derecho están influyendo los plantones, por lo que esta familia también se plantará frente al Tribunal para exigir la liberación de Esmelin, a la que irán sus hijas, cuyos testimonios ahora se quieren desechar para darle valor a los testimonios que la defensa rebatió, porque son testimonios falsos, porque son testigos de oídas, que finalmente no les constaba que Esmelin hubiera asesinado a su esposa, no saben ni lo que paso en el domicilio de la extinta Nancy, por lo que sus versión fueron desechadas, es decir lo que no van a ganar legalmente en el juicio, la familia de la extinta Nancy, con el apoyo de Claudia Magaña, que indebidamente usa su cargo, quieren ganarlo por medio del escándalo, porque si realmente la funcionaria pública lucha por defender a la mujer, también debería voltear a ver a las dos jovencitas, una ya mayor de edad y la otra menor, quienes están sufriendo una doble desgracia, su madre falleció, y su padre está en la cárcel acusado de un delito que no cometió, pues a las dos les consta que su padre es inocente.
Para darle un mejor contexto a este asunto, y para que ustedes mis lectores vean de donde nace la falsa defensa de justicia a favor de Nancy, esta es la historia. Entre la prefecta Nancy Jackeline su familia había una mala relación, no se frecuentaban, por un problema que se había suscitado, resulta que su hermano Emmanuel Mayitza Arias Narváez, quien es prestamista o agiotista, así lo asentó en el ministerio público cuando fue a reconocer el cuerpo de su hermana, recibió una fuerte cantidad de dinero de parte de su cuñado, Esmelin esposo de Nancy, para que lo moviera con la promesa de que le reintegraría el capital en su totalidad y parte de los réditos por el dinero que prestara, pero le hizo los tamales de chivo, se negó a devolver todo el capital, solamente le entregó a Esmelin una parte, y las ganancias brillaron por su ausencia, desde luego que eso incomodó a Nancy que decidió mantener su distancia con su familia que ahora se desgarra las vestiduras pidiendo justicia, porque argumentan que la asesinaron.
Pero el trasfondo de esta aberración orquestada por la familia de la difunta Nancy, la denuncia de su supuesto asesinato a manos de esposo Esmelin, se dio cuando descubrieron que la difunta había dejado dos seguros de vida, el institucional que le otorgan como trabajadora, y otro seguro particular, que en números redondos ascienden a diez millones de pesos, por lo cual inmediatamente entablaron un juicio de guarda y custodia de las dos menores de edad, aprovechando que Esmelin ya estaba detenido, y las niñas se habían quedado al cuidado de la abuela paterna.
Aurora Narváez, ya fallecida, inició el juicio civil para exigir le fueran entregada en custodia las dos menores de edad, pero durante todo el proceso no pudo aportar elementos de causa para quedarse con las infantes, además de que ellas declararon que con la abuela materna no quería nada, porque siempre les había tratado mal, por lo que fue a la abuela paterna la que se quedó la guara custodia, y esto incrementó la furia de la familia que denuncia feminicidio, porque ya sacaban cuentas alegres de que teniendo en su poder a las menores hijas de Nancy podrían disponer de los recursos millonarios. Ahora ese dinero está guardado en una institución fiduciaria, y la hermana mayor, que ahora estudia la carrera de medicina ha decidido esperar a que su hermanita cumpla la mayoría de edad para decidir que harán con esos recursos económicos.
Ahora regresemos a la Carpeta de Investigación; el deceso de Nancy ocurrió el 9 de junio de 2018, en la ciudad de Macuspana. En el certificado de necropsia que se le realizó, con fecha 11 de junio de 2018, practicado por el médico legista de la Fiscalía General del Estado, doctor Jesús Angel Alamilla Alamilla, estableció o asentó que la causa de la muerte fue por un edema cerebral agudo producido por traumatismo craneoencefálico, es presume que se desnucó al golpearse la cabeza con un marco de puerta fijado en el suelo y que da acceso al área de lavado.
La parte contraria argumenta que los vecinos escucharon un pleito, gritos, entre Nancy y Esmelin, y que este lo ahorcó, porque de repente todo se quedó callado, que salió a la tienda y regresó y fue cuando dio cuenta a su familia de que su mujer estaba muerta. Las menores de edad, una niña de doce años y de cinco atestiguaron que su padre y su madre mantenían una buena relación, que jamás lo vieron pelearse, además de que papá no estaba en casa, que llegó como a las cinco y media que entró a la cocina de abajo a saludar a su mamá y su hija mayor que estaban en ese lugar, que a como subió bajando inmediatamente gritándole a la mamá que Nancy estaba tirada en el suelo, por lo que ante los gritos llegaron varios vecinos que se dio vista a la autoridad competente que levantaron el cadáver y se lo llevaron para practicarle la necropsia de ley. Las niñas en su declaración ante el juez de oralidad, dijeron lo que vieron, el fiscal del Ministerio Público, trató de enredarlas, preguntando a la mayor que si en caso de que su padre hubiera asesinado a su madre si ella estaría dispuesto a denunciarlo y la jovencita contestó con firmeza que si lo hubiese hecho, pero que su padre, no había asesinado a su madre, porque no estaba en su casa, cuando se supone que Nancy resbaló porque hay un escalón para bajar al área de lavado y que de por si es resbaloso, y eso pudo provocar su caída.
El imputado Esmelin Chablé compareció personalmente, declaró en la Carpeta de Investigación el mismo 9 de junio, que llegó a su casa como a las cinco y media de la tarde, y al abrir la puerta de acceso a le habló a su esposa y no contestarle vio que se encontraba tirada boca arriba y fue que observó que tenía la cabeza pegada al marco de la puerta por lo que pidió auxilio inmediatamente.
En la misma carpeta declararon diversos testigos propuestos por los familiares de la víctima, como Emmanuel Maritza Arias, y la misma madre, Aurora Narváez, testigos a los que no le consta nada de los hechos pues refirieron circunstancias posteriores, cuando ya se le estaba brindando auxilio al cuerpo, como también existe el testimonio, de las personas que realmente se encontraban al interior del domicilio, concretamente las hijas del matrimonio, Yuridia, que en ese momento contaba con doce años, hoy tiene veinte años de edad, y de Anette Yobana, que ahora tiene 13 años de edad, las dos comparecieron ante el juez de oralidad para rendir su testimonio, relatando como fue el incidente, y recalcando que su padre, no estaba en el domicilio, y que fue cuando llegó que se dio cuenta de los hechos y que ellas y su abuelita subieron, incluso Yuridia, dejó en claro que se atrevió a tocar la mano de su madre y que todavía estaba tibio.
Yuridia Chablé Arias, ahora mayor de edad, fue la más contundente, en sus declaraciones, asegurando que su papá no es ningún asesino, que jamás golpeó o tuvo pleitos con su madre, a como perversamente los familiares de su madre pretenden hacer creer, lo cual está asentado en actas, que ya basta de tantas infamias, y no por el hecho de que hayan personas que cometen el delito de feminicidio, ahora su padre sea linchado públicamente, por sus familiares, que si realmente quisieran el bienestar de ellas no actuarán en forma perversa, pretendiendo que las autoridades judiciales tuerzan la ley porque ellos hacen marchas, plantones, se desgarran las vestiduras cuando estaban distanciados por problemas familiares que se presentaron, por lo que hace un llamado al presidente del Tribunal Superior de Justicia, Efraín Resendez para que no permita que se tuerza la ley para complacer a quienes con sus marchas y plantones quieren mantener en la cárcel su padre, porque si ella lo hubiese visto cometer el delito, con todo el dolor de su corazón lo hubiese denunciado, pero que ella ha declarado en base a lo que vio y vivió ese fatídico día, que si ha callado es porque confía en la justicia, pero que está dispuesta a realizar marchas y plantones si eso es lo cuenta para la autoridad para que su padre sea liberado.
Dentro de la etapa de juicio la defensa de Esmelin aportó una serie de pruebas de contundente peso legal, que rebasó las endebles pruebas de la fiscalía, que fue basada únicamente en testigos de acontecimientos posteriores a la muerte de Nancy, testimonios insuficientes que fueron plenamente desvirtuados, porque tuvieron que reconocer que no les consta los hechos, por lo que fueron considerados como testigos de oídas, en contraparte a las declaraciones de Yuridia y Anette, hijas del matrimonio conformado por Esmelin y Nancy, quienes le dejaron en claro al juez que su padre no asesinó a su madre, sino que su deceso fue por una caída en el cuarto donde se lava la ropa. En este mismo espacio subiremos un extracto de la declaración de Yuridia ante el juez de oralidad, donde con firmeza dice que su padre no es asesino de su madre.